Descubrimos la vuelta a los orígenes de Juan de la Cruz Megías en esta entrevista realizada por nuestro alcalde Paco Viudes y sus deseos de devolver a Cabezo de Torres todo lo que recibió

“Los fotógrafos…somos los responsables de escribir la historia en imágenes para las generaciones venideras”

Juan de la Cruz Megías Mondéjar (Cabezo de Torres, Murcia, España, 1959)

A la edad de 11 años recibió su primera cámara, una Voigtlander. De la noche a la mañana, se convirió en el reportero familiar, y a los 14 hizo su primera boda como fotógrafo. A los 19 tenía su propio estudio, dónde siempre de forma audidacta disfrutó haciendo muchas, muchísimas fotos de boda, retratos, publicidad y últimamente fotos de arquitectura.

En 1999, expuse por primera vez en la galería H2O de Barcelona el trabajo que reunía las fotos de boda de esos veinte años. A él y a mí nos dieron el premio al Mejor Portfolio PhotoEspaña 2000.

Este fue el inicio de exposiciones, colaboraciones, conferencias como la del año 2003 “Trovadores Contemporáneos” en el seminario Creación y Consumo de Imágenes (UIMP) y talleres como el que en 2004 impartió con herramientas domésticas en las Jornadas de Diseño 2004, en la Escuela de Arte (Murcia).

Parte del mapa que ilustra el diseño del folleto de la Ruta de Interpretación “Los Guardianes Protectores de la Huerta” Diseño: Juan de la Cruz Megías

Juan de la Cruz Megías ha colaborado en la elaboración de los materiales de la Ruta de Interpretación “Los Guardianes Protectores de la Huerta”, el diseño y las fotografías tienen su firma

Foto: Juan de la Cruz Megías

PV: ¿Cómo ve Cabezo de Torres desde fuera una persona que se inició personal y profesionalmente aquí, qué se dice desde fuera?

JDC: Veo un pueblo moderno y multicultural, pero no puedo mirarlo “desde fuera” porque estoy dentro, si no física, sí emocionalmente. Lo que más se ve, sin duda, es el carnaval, tanto que, a veces, no deja ver que el lugar tiene otras virtudes y oportunidades.

PV: ¿Qué le aportó Cabezo de Torres en su juventud para que acabase dedicándose a lo que se dedica?

JDC: Encontré en esta comunidad, tan pequeña entonces, el clima y los medios apropiados para poder construirme como persona y como fotógrafo. Estudiaba en los Salesianos y el Salesiano don Cándido Orduña me abrió el mundo de la fotografía y mi padre fue mi primer sponsor, sufragando mi afición sin imaginarse entonces que ésa iba a ser mi profesión. Estoy muy agradecido a todas las personas que confiaron en mí en mis comienzos, en especial, a mis vecinos que abrieron sus momentos familiares para que un fotógrafo, joven y entonces con barba, les tomara las fotos que desde entonces les han acompañado y servido para componer su vida y trasladar su memoria a hijos y a nietos cuarenta años después. Y por supuesto, también estoy agradecido a los que me siguen reconociendo después, y es que así entiendo yo, un reconocimiento a mi trabajo, el que se decidiera poner mi nombre a una calle.

PV: ¿Qué le gustaría aportar a su pueblo, Cabezo de Torres, ahora que está en su madurez profesional?

Creo que tengo algo interesante que compartir y me gustaría aportar mis conclusiones, retornar lo que he aprendido, contagiar de mi entusiasmo por el mundo de las imágenes, ahora que por fin la fotografía se ha democratizado y todos pueden tener una cámara en la mano. Y me parece que sería una buena manera de hacerlo con una exposición de mi trabajo, que se ha expuesto en muchos lugares, en España y fuera, pero no aquí.

PV: ¿Qué es lo que más recuerda de su juventud?

Mi infancia y mi juventud están llenas de buenos recuerdos: recuerdo que nos conocíamos todos, que no existía la televisión pero teníamos dos cines de invierno y uno de verano, que las calles del “Barrio de los Palacios” estaban sin asfaltar, que hacíamos petos de barro cuando llovía y que luego los cocíamos en el horno de la panadería de mi abuelo Juan Megías Molina, que se podía saber la estación del año simplemente por el aroma en el aire, el azahar en primavera, el jazmín en verano, el pimentón en otoño, o las tortas de pascua en invierno, salvando, eso sí, las “bambolás” de las cárnicas según soplaba el viento de ese lado.

PV: Usted ha realizado las fotografías y el diseño del Proyecto “Los Guardianes Protectores de la Huerta” ¿qué le motivó a participar en este proyecto?

JDC: Me motivó el romanticismo y la oportunidad de sentirme útil y valorado en mi pueblo contribuyendo a esta iniciativa para que se conozca una parte de nuestro pasado y nuestro presente que, estando tan cerca, casi pasa desapercibido.

PV: Usted dispondrá de un fondo audiovisual de la historia de Cabezo de Torres ¿cree que es importante ponerla en valor y que se conozca? ¿cómo se le ocurre que se podría hacer?

JDC: Efectivamente dispongo de un amplísimo archivo de fotos y de vídeo de los años 70, 80 y 90. Algunas de esas fotos se encuentran en el libro “Pan, vino y azúcar” que se publicó en el año 2007 dentro de la colección “Cuarto oscuro” que dirigía el profesor Antonio Ansón y editaba Prensas Universitarias de Zaragoza. Casi el 80% de sus imágenes fueron tomadas en Cabezo de Torres. Son las que hice entre los 11 años, cuando me regalaron mi primera cámara, y los 19, cuando empecé como profesional.

No debemos olvidar que los fotógrafos somos los encargados de hacer crónica de actualidad, pero también somos los responsables de escribir la historia en imágenes para las generaciones venideras, por eso, estoy seguro de que se pueden y se deben hacer muchas cosas. Pienso que sería muy interesante que se hiciera un libro dedicado exclusivamente a Cabezo de Torres que pudiera incluir la selección que me quedó en el tintero sacada del extenso archivo creado en los años que tuve el estudio en la Calle General Torres. Conservo, además, vídeos de aquella época que habría que recuperar y digitalizar, que son antropología y un homenaje a quienes allí se pueden ver y a los que todavía reconocemos.

Por otra parte, me gustaría colaborar en un libro que mostrara las fotografías que las familias de Cabezo de Torres atesoran en sus casas; estas imágenes, muchas veces olvidadas, son las primeras en nuestra historia fotográfica y conforman el banco de imágenes de las gentes de este pueblo.

También me gustaría colaborar con una futura asociación fotográfica en la que se impartieran talleres, se hicieran concursos, exposiciones …; ahí podría transmitir y compartir mi entusiasmo y mi pasión por la fotografía con los que fueron mis vecinos, y siguen siéndolo en algún sentido, pues en mis viajes por lo largo y ancho de este mundo siempre he presumido de ser de donde soy, ahora me gustaría que mi pueblo presumiera de mí. Cabezo de Torres es siempre una referencia en mi vida y mi trabajo.

PV: ¿En qué proyectos anda metido, qué es lo último o más relevante que está haciendo?

JDC: Además de los trabajos profesionales de fotografía social, que sigo haciendo y con los que sigo disfrutando, el último trabajo de investigación personal en que ando metido se llama “La ciudad elegida”. Las imágenes que incluye, casi todas realizadas entre 2006 y 2016, quieren invitar a la reflexión y despertar conciencias; protestan de una manera divertida, irónica y desinhibida del urbanismo, de la arquitectura o del vestir, parcelas en las que podemos mirarnos y encontrar la verdad de quiénes somos y de cómo cada uno, cada día y, dentro de nuestra posición en la sociedad, usamos o abusamos de los espacios públicos y privados.

Gracias Juan de la Cruz Megías por compartir tus anhelos y recuerdos. Esperamos que todas las iniciativas que propones vean pronto la luz.

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